Acorazado Potemkin: “Cuando llegamos a un punto de intensidad no bajamos”

Sábado 9 de julio, San Telmo. La fecha del encuentro no puede ser más acertada. Quedan pocas horas para el final de la jornada en que se cumplen 200 años de nuestra independencia y dos bandas consagradas del under local prometen el cierre perfecto.

Las Bodas Químicas y Acorazado Potemkin son la excusa para asomarse al frío que raja la piel y auguran una noche cargada de potencia. En el recodo de las calles Venezuela y Balcarce se van agolpando los creyentes a paso apurado, con el último pucho y la familiaridad de los saludos que se asemejan a un asado de domingo en familia.

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Las Bodas Químicas aparece en escena y rompe el hielo. Calienta la noche con una performance igualmente intensa, musicalmente variada, un paseo interesante que conduce al rock, paseando por melodías bluseras pero sin soltarle la mano a la música popular. A poco de comenzado el show, ya se comienzan a apilar los abrigos a un costado del escenario y el público se deja contagiar en forma de cabeceos, coros de aliento o aplausos. A metros de donde estaba puesto el foco de atención del público, y mezclado entre la multitud, Conductor,  musicalizador y mentor del encuentro Eduardo Fabregat, levita en pleno trance.

El público ha quedado en ebullición y ahora toma la posta Acorazado Potemkin. La susceptibilidad de la fecha y la densidad del ambiente hacen que estalle la noche con ‘El pan del facho’, que hoy suena diferente y se corea desde las tripas. La potencia de su sonido no opaca la elaboración musical y la maestría del bajo aporta dramatismo en cada aparición.

Los pogos aleatoriamente se van arremolinando en el Caras y Caretas y el público parece formar parte de una sesión del trío a modo de voyeur. La comunicación musical y el grado de entrega de la banda son una sucesión de instantáneas; un bajista volcado sobre su instrumento rozando el límite de la flexibilidad humana; un baterista ya en cueros y dejando el alma en cada golpe; o un cantante que con los ojos cerrados invita a su viaje interior y a vibrar cada sílaba de la letra.

Después de una hora y media ininterrumpida de poderoso rock, Camarines del Rock se queda a dialogar con los Acorazado Potemkin. Ellos son: Federico Ghazarossian en bajo, Juan Pablo Fernández en guitarra y voz y Luciano Esain en batería y voz.

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Orígenes

“Conocí al cantante porque nuestros hijos iban al mismo jardín”, explica Luciano Esaín. Y agregó: “En 2008 armamos algo para el día de la música con un par de  padres y quedamos en contacto, nos gustó la forma de tocar de cada uno. Mientras tanto, Juan Pablo se venía juntando con Ghazarossian y ya a principios del año siguiente me ofreció escuchar un par de temas y comenzar a tocar”.

Federico llevaba una década dedicado al contrabajo. Unos pocos ensayos juntos fueron suficientes para que se decidiera a reencontrarse con el bajo eléctrico.

En julio del mismo año grabaron unos demos y en noviembre salieron a escena. Los primeros shows fueron en Rosario, Córdoba y finalmente, Buenos Aires. “Desde entonces no paramos. La idea era contar con un repertorio nuevo, sin repetir temas de las bandas previas. Salimos con unos 15 temas y terminamos así grabando Mugre en 2011”, resume Esaín.

Dinámica de la banda

El respeto musical y la admiración son una constante en las palabras de los Acorazado Potemkin: “Hay dos bajistas de post punk en la Argentina, Arnedo y Fede. Él fue protagonista, con tradición rockera de Zeppelin y Pappo, decidió bajarse y tocó el contrabajo una década hasta retomar el bajo con Acorazado. Ahora es un animal”, comentó el batero sobre él.

Ghazarossian destaca: “El comienzo de un tema puede ser un riff de Juan Pablo o una letra y sucesión de acordes mía. Luciano interviene en los cambios en la estructura, la armonía y la musicalidad, en general”. “Cuando uno toca en una banda es esencial que cada uno sienta la intervención y el arreglo del otro como propia. Es algo lindo y generoso de los tres. No sé si después eso redundará en buenos o malos discos, pero es una forma de trabajo que se disfruta mucho”, afirma Fernández.

Evolución

Los tres integrantes coinciden en identificar a Mugre, su primer trabajo, con elementos de experimentación musical y al segundo, su canción ‘Remolino’, como el resumen de un sonido más concreto. “Hay un par de temas que tienen un poco más de vuelo, pero cuando llegamos a un punto de intensidad no bajamos”, amplía Ghazarossian. El trabajo grupal y los logros en la construcción de un lenguaje estético conjunto son el punto en común de los Acorazado Potemkin.

Influencias

“Uno escucha rock. La diferencia es el orden en que te llegan las influencias. Claramente Juan Pablo está marcado por The Clash o el tango y Fede por el post punk”, remarca Esaín.

Juan Pablo comparte la influencia beatle con Luciano y asume que si bien tiene una manera tanguera de cantar, elige despegarse de “la forma acartonada de cantar el tango y sus clichés”, pero hay una esencia del tango que le gusta recuperar al momento de escribir.

Proyectos

El trío anhela la concreción de un disco nuevo durante el año en curso. “Ojalá el entusiasmo que tenemos en el trabajo genere resultados estéticos y búsquedas que nos hagan sentir que lo que hacemos se renueva; es original y auténtico con lo que uno quiere y sueña transmitir desde lo artístico para sentirlo como algo nuevo”, concluye Fernández.

Romina Romero @rom_romina

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