Doctor Brown: Crecer para ser

Siguen ensayando en la misma sala que en sus comienzos, aunque acuerdan que cada vez les queda más chica, y continúan teniendo las ganas del principio. Oriunda de Florida, partido de Vicente López, la banda tiene dos discos. Al segundo lo siguen presentando, después de una gira por la costa atlántica que los llevó a desafiarse así mismos y enfrentarse a un público desconocido. Este viernes se suben al escenario de Liverpool, para seguir dándole cuerda a una carrera que no para de avanzar.

«Siempre estamos pensando en planificar, en cómo crecer, en cómo llegar y sonar mejor. Pero a veces está bueno ver que arrancamos tocando con un parlante hecho a mano, y un amplificador de una radio, y hoy en día venimos de presentar nuestro segundo disco en The Roxy«, admite Matías Genzone, bajista de Doctor Brown. La banda se completa con Matías Tute Ianniello en voz, Javier Segovia en guitarra,  Tomás Rodriguez Ortega en guitarra y coros y Guillermo López en batería. El disco al que se refiere es Sentir para Creer, que publicaron en 2016 y es el sucesor de Dibujando Escalones, editado en 2014. «Es reconfortante. Hacer un disco es algo hermoso, musicalmente es como tener un hijo. Le dedicamos mucho tiempo desde la composición, el trabajo, la grabación», explica Tute, a lo que el bajista agrega: «Recibimos buenas críticas en cuanto a las letras que son un poco más profundas que el disco anterior, tienen otra visión de la vida, no es lo mismo escribir con 18 o 19 años que con 27. Las cosas se ven desde otro panorama, y por ahí desde ese punto hemos hecho un salto de calidad, la manera de escribir y transmitir lo que estamos pensando».

Este viernes se van a presentar junto a La Mala Lengua, una banda uruguaya, y si bien tienen ganas de presentar cosas nuevas, creen que el disco recién tiene siete meses y «con todo el trabajo que lleva sacarlo, el tiempo y la dedicación», merece darle su espacio, principalmente porque todavía «tiene tela para cortar».

Vienen de hacer una gira por la costa que, entre otras cosas, les dejó «la calidez de un grupo humano que supo sobrevivir a siete días de convivencia», relatan entre risas y aclaran que estuvieron los siete varones metidos dentro de una casa, y no hubo ni un rose ni nada. Tute cuenta que estas giras les dan fuerza: «Ir a tocar en lugares que siempre soñamos, pararnos en la playa y que la señora gire la sillita para detenerse a escucharnos es algo bueno, y yo como músico,  recomiendo a los músicos que intenten pasar por la experiencia». Y agrega: «Además, se dan situaciones que no ocurren cuando vos tocas en lugares que conoces, o cerca de tu zona, que si bien el público se renueva hay muchos que ya son amigos. En la costa nos pasó que tocamos en lugares donde no conocíamos a nadie, y recibir comentarios como, `hace mucho que no escuchaba una banda así, que sonara tan bien en la playa´, sin dudas son reconfortantes porque los tomas de gente que no te conoce para nada. Y que vengan y se lleven hasta gorras y remeras, que es lo que nos pasó, está buenísimo». El bajista de la banda aprovecha para recordar una anécdota que los sorprendió mucho a todos: «Me tocó el hombre una persona de unos 60 pirulos, que quizás va a la playa a descansar, y me dijo, `¡Che! Gracias por lo que hicieron, me gustó´.  Eso te da un indicio de que no estás jodidiendo, de que no estás haciendo nada que moleste a los oídos. Hasta firmamos un disco, y sobre todo la pasamos muy bien». Esta gira formó parte de la presentación de su disco Sentir para creer. Y del cual están sacando su segundo corte de difusión: Principito, inspirado en Gustavo Cerati, » Y esa estrella no fugaz se apagó
Y su corazón latiendo quedó». A los shows que hicieron por la Costa Atlántica en el verano, dicen que los toman como un trampolín: «La pasamos tan bien en el verano que ahora  tenemos ganas de explotar». Y esto lo van a poder lograr en  su primera fecha del año en capital, «
es el punto de partida fuerte de nuestro 2017″. Sobre esta presentación y la preparación, coinciden en que en su sonido actual hay un condimento emocional y un condimento técnico. «Somos meticulosos a la hora de ensayar, de ver qué nos compramos y qué llevamos al vivo. Cuesta más pero siempre llevamos nuestros equipos para preservar el sonido de la banda. Y aunque sea la vez doce mil que tocamos una canción, la sentimos como el primer día. Y eso creo que se transmite», concluye Tute. 

 

Perez Luz, @perezluzc

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *