SÁBADO DE SUPERDISTORSIÓN

ID encendió la mecha del sábado en el Teatro Vorterix. Banda integrada por Leandro Damiani en voz y guitarra, Miguel Jáuregui en guitarra y coros, Nicolás Jáuregui en bajo y coros y Federico Azcarate en batería. Con guitarras distorsionadas, sonidos que recuerdan al grunge y el agregado de buenas bases rítmicas, la banda se movió durante una hora con rock, melodías pop y estribillos pegadizos.

Cierre del show de Sygma. PH: Prensa de la banda

Casi una hora después el teatro empezaba a temblar con Sygma. Esperados por una gran cantidad de público que había viajado desde el interior, la banda oriunda de Capilla del Señor trajo consigo un sonido nu metal y letras oscuras. Su música abría el espectro para experimentar con rítmicas y arreglos de guitarras. El trío viajó, por momentos, a sonidos  experimentales. Con Alan Mezger en voz y bajo, Octavio Benzaquen en guitarra y Alexis Mezger en batería, la banda se supo mover entre los arreglos complejos y el rock visceral. Momento para recordar: el gran cover de Plan B: Anhelo de satisfacción con el Negro Villacé como gran cantante invitado.

A las 20:50 se abrió el telón con oscuridad de fondo y una secuencia que generaba clima espectral. Se hizo presente la figura del Negro y arrancó a cappella las primeras líneas de “Del más allá” al instante se acopló la batería con guitarra y bajo para imprimirle una potencia arrolladora. Bigger ya estaba sonando. La banda está conformada por Luciano Negro Villacé en guitarra y voz, Pablo Inda en bajo, Manu Fernández en batería y Oliver Knox en guitarra.  Seguida por un gran público que conocía todas sus canciones y no le temía al pogo, Bigger por momentos recordaba a sonidos grunge. El agite se vio con la hitera “El extraño ser”, canción con un gran estribillo, pero también hubo descontrol en “Humano” con su riff duro y rockero. El grupo sabe manejar bien la mixtura entre las guitarras pesadas, la inteligencia pop, las baladas power y las rítmicas folclóricas. Arpegios de guitarra como los de “Cristal” fueron hechos para grabarse en la cabeza. La prueba de fuego para cualquier banda es un cover, Bigger la pasó con méritos tocando Show must go on, y Luciano Villacé  peló la voz del fantasma de Mercury.

Pasadas las 22 aparecieron en el escenario unos tipos que parecían haber dejado las Harleys en la puerta del lugar. Hubo recambio en el público, esto era Sick Porky. Llamaba la atención ver a una banda con tres guitarristas. Sin perder tiempo arrancó como una trompada en la cabeza con “El fantasma de la libertad”, para continuar con el riff trashero de “El barro mi enemigo”. Con guitarras filosas, paredes de distorsión, una batería contundente y una gran voz, que por momentos recordaba a la de los albores del rock pesado con temas como “Hordax”, casi no dieron respiro. Crudeza y todo lo necesario para ser rock puro y duro. Sin mucho espacio para sentimentalismos, la banda arrasó.

Sick Porky lleva 20 años de trayectoria, cuatro discos de estudio, uno en vivo, y está conformada por Carlos Villafañe en voz, Leandro Spatola en bajo, Manuel Sibona en batería y El Tata Martínez, Leandro Mousseaud y Jeremías Stutz en guitarras. Durante más de una hora la gente no pogueó, escuchó y entró en trance.  Los temas son efectivos, Sick Porky es veloz y letal, y abre el juego a la psicodelia como en “La marcha del elefante”.  Fueron las guitarras más graves que sonaron en toda la noche.

Fran Rinaldi @franrina

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